Barbitetona
A mí que no me hablen de alegría navideña porque tengo un disgusto muy grande. Esta mañana, en cuanto desayunamos me dije: Voy a aprovechar antes de que sea más tarde y las tiendas se pongan de bote en bote, así que recogí la mesa, puse el lavaplatos, convencí (le tuve que dar cuarenta duros) a Raul-José para que me programara el vídeo para grabar la telenovela, que no me la quiero perder porque cuando me la pierdo luego no me la saben explicar, o me lo trabucan todo, (yo creo que lo hacen a mala leche porque están tan acostumbrados a verla a una hecha una burra que me han perdido el respeto). Total que me plantifiqué el abrigo de astracán y salí a comprar el kit de belleza de la muñeca Barbitetona de mi hija Jessica-Brígida. Yo quería que los reyes le trajeran un abriguito, que parece que el invierno en plan serio vendrá a partir de enero, pero como resulta que ha convencido a los abuelos para que le regalen la muñeca Barbitetona multifunción (ovula, menstrúa, concibe, pare, en fin, todo) y la tita Carmenchu le tiene ya comprado el aplicador del barbitampax y mi cuñada Julita le ha regalado los barbialimentadores del depósito menstrual y de las glándulas sudoríparas, pues parece que no me han dejado mucho donde escoger, así que he salido a buscarle el kit de belleza. Llego a la tienda, lo pido y me pregunta la dependienta (trabajo basura temporal, de lo más desabrida): “¿Quiere el básico o el completo?”, y yo, la verdad, me pensé, vamos a mirar por la peseta, o sea por el euro, porque, al fin y al cabo, la niña a los dos días se olvida de la muñeca, si la conoceré yo que la he parido, así que le dije: “No, déme usted el básico.” Y la dependienta me dice: “Usted verá lo que hace, pero le conviene más el completo, que sólo cuesta treinta mil pelas”. “¿Treinta mil por cuatro potingues de juguete?” “De juguete se lo parecerán a usted, señora: la Barbitetona tiene una epidermis imitación carne que requiere cremas reafirmantes, hidratantes, rejuvenecedoras, antiarrugas, anticelulíticas y el plan belleza en siete semanas”. “¿Y si no le ponemos nada de eso a la muñeca?” le dije. “Mire usted, en confianza, regáleselo porque de lo contrario tendrá que costearle una cirugía estética completa con sus peeling y sus liftings antes de Semana Santa y le va a salir más caro”. Total, le compro a la niña el kit de belleza completo, regreso a casa y me encuentro a mi Pepe liado con la Barbitetona multifunción.
Qué asco esto de ser ama de casa, madre y esposa.
(El mundo - 2001)

