Corín
Este otoño lluvioso se presta a las lecturas reposadas que divierten, entretienen y enseñan. Entre las varias biografías que abren la temporada recomiendo Corín Tellado, el erotismo rosa, de Ángeles Carmona, un libro sorprendente desde la propia portada que retrata a una jovencísima Corín en vaqueros y montada en una Vespa. Esta biografía de la famosa autora de novelas rosa, con la que aprendieron a leer (y algunas veces a enamorarse) varias generaciones de españolas, contradice ciertas ideas preconcebidas que tenemos sobre la copiosa escritora asturiana (más de cinco mil novelas publicadas; más de trescientos millones de ejemplares vendidos). Corín es una buena escritora de raza que, debido al endiablado ritmo de producción que le impuso la editorial, no corregía sus novelas, lo que redundaba en detrimento de la calidad, pero, aún así, tiene secuencias y obras que no son inferiores en literatura a las de algunos escritores actuales que pasan por buenos gracias a los críticos amiguetes. Es casi un lugar común achacar a Corín cierta contribución al sometimiento y al retraso de la mujer del nacionalcatolicismo, pero cuando se examina su obra, uno encuentra personajes femeninos que conducen, que fuman, que estudian carreras, que se rebelan contra la hegemonía masculina... mujeres más modernas que las mujeres que leían a Corín. Y, lo más sorprendente de todo, la habilidad de la autora para burlar la censura, para presentar situaciones eróticas sirviéndose de un código que alcanza a la cómplice lectora sin que el censor lo detecte. La historia del éxito de Corín en Hispanoamérica está igualmente llena de jugosas anécdotas: desde su correspondencia con esposas de presidentes de repúblicas, a las que suponemos jamonas y lastradas de joyas, que la toman por paño de lágrimas y consultorio sentimental, hasta el desencuentro con Fidel Castro que, al llegar al poder, incauta la revista “Vanidades”, donde aparecía mensualmente una novela de Corín, y escribe un artículo de fondo para desacreditarla demostrando que, en realidad, no existe, que es un pseudónimo colectivo urdido por un grupo de escritores españoles (esto explicaría su prodigiosa fecundidad) para engañar a los lectores cubanos. Naturalmente, al desaparecer Corín de sus páginas, la revista cayó en picado. Y luego la propia biografía de Corin que es, también, la biografía de dos o tres generaciones de mujeres sometidas a la férula del régimen y de las sotanas. O sea, un libro, interesante, que enseña, informa y entretiene. Me lo lean.
(El mundo - 2002)

