Columnas

Mi amigo y mi editor

Yo esperaba la muerte de José Manuel Lara, mi amigo y mi editor, pero no por eso me duele menos. Hace un mes, cuando apareció mi novela “La Mula”, pedí que le enviaran un ejemplar porque en ella he recogido una anécdota suya. “Ya no está para leer nada”, me dijo un familiar. Así que mi amigo se ha ido sin ver en letra impresa un suceso que me contó con su gracejo andaluz: Guerra Civil. Un legionario de su compañía encuentra una botella de coñac del bueno en una casa saqueada y se la guarda en el bolsillo del capote. Al rato, un avión ametralla la columna. El legionario se lanza cuerpo a tierra y al momento siente un líquido que se le extiende por el pecho: “¡Dios mío –exclama-, que sea sangre!”

Podría contar mil anécdotas de José Manuel Lara. Este hombre inteligente y listo, capaz de venderle arena a un tuareg o hielo a un esquimal, pocas veces se equivocó en el ejercicio de una profesión llena de escollos, aunque, cuando hablaba con los periodistas metía la pata adrede para ofrecerles titulares que promocionaran sus libros. Y los periodistas, aun advirtiendo la maniobra, se hacían cómplices de él porque siempre se agradece encontrar una persona que te salpimenta la noticia y te da el trabajo hecho.

El instinto comercial de José Manuel Lara está suficientemente avalado por su propio éxito. No obstante es justo destacar otra faceta del personaje no tan divulgada ni tan conocida: la de editor de libros que pierden dinero. Porque con los beneficios que le dejaban los tantas veces menospreciados bestsellers, José Manuel Lara también financió colecciones de clásicos que nadie se atrevía a editar, nombres como Esquilo o Garcilaso de la Vega, como Juan de Mena o Tirso de Molina, como Saavedra Fajardo o Gutierre de Cetina, como Baltasar del Alcázar o Torres Villarroel y una larga nómina de autores tan notables como olvidados que, aunque figuren en los manuales de bachillerato, nadie edita porque nadie lee y nadie lee porque nadie edita. Otro de los logros de José Manuel Lara ha sido la dignificación del oficio de escritor. Esta mala madre que es España ha ninguneado y maltratado secularmente a sus escritores. Mariano José de Larra, el autor mejor pagado de su tiempo, dijo que escribir en España es llorar. Lo fue hasta que José Manuel Lara comenzó a repartir liquidaciones millonarias entre sus autores y dignificó la profesión de escritor, permitiendo que muchos vivieran de lo que escribían e incluso que vivieran muy bien. José Manuel Lara llegó a vender millón y cuarto de ejemplares de un Premio Planeta en un país donde no hay millón y cuarto de lectores, ni mucho menos, pero es posible que algún día los haya, cuando los niños que están creciendo en los hogares donde hay una estantería con libros editados por José Manuel Lara lean aquellas páginas que sus padres compraron o recibieron como regalo y nunca leyeron.

José Manuel Lara, mi amigo y editor, me telefoneaba, a veces, para preguntarme qué tiempo hacía en Sevilla y si se había abierto ya la flor del azahar. Lo voy a echar de menos.

(El mundo - 2003)

Noticias

  • 08-05-2019
    El 14 de mayo saldrá a la venta La conquista de América contada para escépticos. En un alarde de estilo y maestría ya familiar para su gran público, Eslava Galán nos sumerge en la conquista de América y las apasionantes vidas de sus protagonistas.
  • 12-09-2018
    El próximo 25 de Octubre sale a la venta La familia del Prado. Libro conmemorativo del 200 aniversario del Museo del Prado con el inconfundible estilo ameno y riguroso de Eslava Galán.
  • 04-05-2018
    El 15 de Mayo sale a la venta la nueva obra divulgativa de Juan Eslava Una historia de toma pan y moja. Este libro compendia la historia de España a través de sus cocinas y despensas en edición de bolsillo.

Libros descatalogados